Sal: menos es más

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Por: Dr. Robledo Kaiser

La sal es un alimento indispensable en la historia de la humanidad, sin embargo su uso actualmente tiene bastante polémica y muchos detractores, especialmente nosotros los médicos, pero simplemente es la falta de información y el inadecuado uso el que la convierte en un problema de salud.

Por ejemplo, en las  bebidas que consumen los deportistas se encuentran el sodio y el potasio para poder mantener el equilibrio de líquidos en las células. El sodio es un electrolito que se encuentra fuera de las células y el potasio se encuentra dentro de las células: siempre deben estar en equilibrio. Centrarse únicamente en uno es un error. Se le busca la culpabilidad a la sal, y el culpable en la realidad es el sodio  que representa el 40% de la composición de la sal.  A veces queremos ingerir algo de sal, y la razón es porque nuestro organismo no está en equilibrio, y para obtenerlo hay que consumir más alimentos pero ricos en potasio (atún, aguacate, guisantes, melocotón, garbanzos, lentejas, banano, naranja, chocolate negro, etc.).

 

El consumo de más de 2 gramos diarios de sal en  2010 fue  la causa de 1.650.000 muertes en el mundo, 61.9%  de estas muertes ocurrieron en hombres y  38.1% en mujeres.

La sal que se adiciona en las comidas al cocinar, es despreciable al lado de la que se encuentra en los productos procesados que vienen del supermercado, que aporta el 72% de nuestra ingesta de sodio. De ahí que no deberíamos utilizar más sal en la cocción de los alimentos. Es decir que la mayor parte de sal que se consume, viene de una fábrica, no de la casa.

 

El nivel promedio diario de consumo de  sal de esas personas fue de 3.95 gramos por día.

¿Importa el tipo de sal? Sí, en el caso de que hablemos solo del sodio, da igual de donde viene. Lo importante es lo que acompaña a ese sodio. La sal no refinada (sal marina) viene con otros minerales beneficioso, pero, la sal refinada, no los contienen y se añade en forma artificial otros ingredientes, como por ejemplo el yodo, que para prevenir algunas patologías, y otros que tiene fines más comerciales, como son los aditivos para que no se apelmace. Lo recomendable es utilizar en lo posible  la sal no refinada. Respecto al yodo se puede obtener de alimentos (vegetales, pescado, huevo).  

Así que cada vez que vaya a coger un salero para adicionarle sal a un alimento, pruébelo  primero y piense. ¿será que si lo requiere verdaderamente?

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